Caos
Todo regresa de donde vino, polvo somos y polvo hay donde vivimos, hace 20 años era un niño gordito y bonito, cachetón por si sólo, luego de un tiempo en que me (la) estiré, vuelvo a la línea de salida, redondo pero eso sí muy guapo.
El primer recuerdo de mi infancia es el de bajar unas escaleras de casa de mis abuelos, para encontrarme con algún regalo, vestía yo (creo) una pijama de Superman, alguien se acordó de mí y dijo "vamos a dejarle un regalo a este morro", de ahí no me pregunten más.
Mi má linda cuenta que mi infancia fue muy divertida (no para ellos claro), rodé por las escaleras(no estaba gordo aún) un par de veces en una andadera, mamilazos en la cara a mi señor padre, berrinches aquí y acá.
Tenía algo así como 5 años, cuando los reyes magos me trajeron una espectacular Avalancha de madera recién pintada,original y enchulada, al estrenarla con los cuates, era tal mi euforia con las Tortugas Ninja que por fin tenía un "Tortumóvil", al grito de "Todos a bordo", brinqué sobre el regalo, y mis ilusiones se partieron por la mitad al igual que la avalancha, mi jefecita me dedicó por primera vez el clásico "Te dura más una flatulencia en el trasero que un regalo", Ay.
Igual dentro de mis memorias están las constantes visitas a la dirección en la Primaria, una de ellas porque era yo un "robot" que fue mandado a la tierra para quitarle la sillas a las niñas justo en el momento en el que ellas iban a sentarse...háganme el favron cabor, quizá por ello la maestra le avisó a nuestras progenitoras que el promedio escolar era excelent,e pero la conducta dejaba mucho que desear, y en palabras guapas les dijo "tengan su escolta", con dedo grosero medio en primer plano.
Pude ser Miguel Felps (por lo mexicano claro), pero la natación ya no me gustó porque la mera verdad, me daban ganas de hacerme chis cuando estábamos ensayando los clavados desde una plataforma.
Jugué futbol, (no de pelota), aunque sí de portero, podía tapar los goles fácilmente, o de esa ocasión cuando entre todos los chavales que nos dejaban nuestras mamases dentro de las instalaciones de la Escuela Normal Superior de Maestros, salimos de expedición a metro San Cosme para comprar unas tarjetas coleccionables, cuando se enteró mi má de la fechoría, ya eran 17 años tarde.
Hablando de tarjetas, por necio y por culei el otro, los reyes me trajeron la úlitma Pepsi card coleccionable de Superman, holograma y todo el pedernal, me dijeron "no te lo lleves a la escuela", y ¿qué creen?, hasta la fecha no he vuelto a ver la mentada tarjetita.
Cómo no ser feliz de niño si vi con estos ojos que se han de comer los gusanos los tres campeonatos en 4 años de los Vaqueros de Dallas, claro, había un camarada que le iba a los Bills, y ya sabrán, hasta que la vida nos separó a los 23 años fue la cábula.
La basura no era tan mala, juntabas un montón de ella, se la introducías a un bote de Frutsi (pudo acusarnos de violación) y con eso ya teníamos un "balón" de futbol americano y hasta de fucho.
Ahora que lo recuerdo, fue en esta etapa cuando agarré la forma perfecta, y es que luego de tratar de zafar una de las cajas de los viejos teléfonos de monedas, los nosecuantospinches kilos de acero cayeron en un dedo de mi pie,reventándome la uña y mi ego, además de la lesión me gané un coscorrón por andar de ocioso-maldoso, me pasé unas vacaciones sin poder caminar bien,mucho menos correr,¡rayos! juro que era un buen plan.
Leía a Memín Pinguín, la Pequeña Lulú, Condorito, Los Patines de Plata, la Vuelta al mundo en pinchemil días, el Diario de Ana Frank, El Principito y mi librito de "El León Oscar", quien por cierto terminaba lesionado por cab...travieso.
Visité Reino Aventura con todo y mi cuate la ballena Keiko, la montaña Rusa me daba pavor pero ahí andaba con mi eterno primo, al que en otro relato ya le comenté que me tranzaba gacho, esto claro mientras veía mi caricaturas para locos.
De la infancia tengo uno de los mejores recuerdos de mi vida, cuando mi hermano David (ahora ya grosero como cuenta chistes de Telehit), nació, yo lo cargaba y cuidaba como una auténtica joya, cuando lo levanté, el muchacho cabrera me vomitó en la cara, terminé como guisado de viernes, sábado y domingo (visado), así sabroso, años más tarde al cargar a mi hijo me repitió la dosis...algunos nacemos para ser guacareados.
Ví alguna de las 700 películas de Godzilla en videocassete ¡Beta!, y en VHS con mi carnal el Fred eran todas las vacaciones con los videos de Michael Jackson y la peli de Robocop o Terminator, en esa ocasión tuve mi primer acercamiento a la cocina, me rifé un par de piezas de pollo a la microondas, 8 minutos después el pajarraco era un platillo gourmet por fuera, pero más congelado que el amor de divorciados por dentro, bah!, nada que una botella de salsa Valentina no fuera capaz de remediar.
Jugaba con tierra, le ponía otro Frutsi a la bici para que fuera una moto, y de ha viejomorro en esos tiempos no había celulares, internet o TV por cable, yo no sé como, pero me divertí mucho cuando era el niño de los cachetes.

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